LA LEALTAD SOBRE LA VIDA
Por: Sonia Estefanía Díaz Aranda
Un emperador llamado Shing, era uno de los mejores
gobernantes de China, él era muy querido y respetado por sus habitantes. Pero un hechicero muy
malévolo deseaba ser el nuevo gobernante, por lo que planeó asesinar al
emperador Shing. El geomántico de China tuvo una visión sobre la muerte del
emperador, por lo cual informó al consejero del rey, sobre el futuro asesinato
que sufriría este.
El emperador muy confiado, no prestó importancia a la
profecía. Como este no creyó al geomántico, tuvo que proteger en secreto la
vida de su soberano.
El hechicero, mandaba bestias para dar muerte al emperador,
pero el geomántico lo protegió durante un año. Luego, de que el hechicero se
dio cuenta que sus trampas no estaban funcionando, decidió ir en persona a
matar al emperador.
Después de infiltrarse
en el palacio, este fue a buscar
desesperadamente a Shing, sus ansias de matarlo no podían resistirse. Su plan
era asesinarlo mientras el emperador dormía, pero en todo momento el geomántico
estaba dispuesto a sacrificar su vida por su soberano.
El hechicero,
lanzó su conjuro más poderoso al emperador para terminar definitivamente con su
vida, el geomántico presente en ese momento se interpuso en el conjuro, con un
salto muy grande para defender al emperador. El soberano despertó y llamó
rápidamente a sus guardias personales, los cuales capturaron al hechicero y lo
encerraron en el calabozo.
Luego de haber encerrado al hechicero, el emperador observó
al geomántico tendido en el suelo, cuando este despertó, dijo estas palabras:
-
-Soberano mío, le pido que me entierre en el pueblo
donde nací, porque desde muy pequeño, fui obligado a vivir en el santuario de
esta ciudad majestuosa. El emperador sin palabras, solo aceptó la propuesta del geomántico.
El día de
su entierro fue llevado a Lanzhou, el pueblo natal del geomántico, allí se
realizó un gran entierro, uno de los más grandes que hubo en China. El
emperador se encargó de enterrar el cadáver y llevarle ofrendas para adorarle.
Su luto se dio durante 7 semanas, el emperador estaba muy agradecido con el oráculo (geomántico), por lo que siempre le
rendía cultos. Pasaron siete años, el
emperador enfermó gravemente y murió, pero antes de morir, mencionó unas palabras:
-
- Familia, ciudadanos, ruego que me entierren junto al
cadáver de la persona que me salvó de la muerte hace 7 años, hablo del
geomántico.
Luego de haber escuchado las palabras del emperador, fue
llevado a Lanzhou, allí desenterraron el cadáver del geomántico porque ya
habían pasado 7 años y la tradición era desenterrar nuevamente el cadáver cada
7 años y reincidir a enterrarlo. Limpiaron el cadáver y nuevamente lo enterraron junto al emperador.

Tu cuento me ha impactado, es rescatable la calidad de tu escritura, me parece pertinente y sobre todo "envuelve" al lector de inicio a fin. Muchas felicidades.
ResponderEliminarCompañera considero que el tema elegido es el más pertinente. Sigue redactando con ese análisis cauteloso. ÉXITOS
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